22 ene. 2012

MegaUpload y la ley seca

Ya que nadie me pregunta: nunca me gustó MegaUpload.

Hasta esta semana no tenía ni idea del aspecto físico que tenía su fundador y me parece mal que surjan los comentarios del tipo "es una mezcla de mafioso del este y friki de la informática". No me gusta que se metan con él por su aspecto ni por su modo de vida disipado ni por su mansión de varios cuerpos. Al fin y al cabo, ¿no es el sueño de muchos el vivir así? (el mío no, ya te lo digo: tener mucho dinero sí, pero lo gastaría en otras cosas).

Volviendo a la entradilla: nunca me gustó MegaUpload. Soy partidario de compartir, soy defensor de la copia privada, soy consciente de que es justo pagar por la obra, o el concepto, pero no por la distribución ni por el soporte ni por el almacenaje. Hay que eliminar intermediarios. Y MegaUpload era uno de ellos.

La industria del entretenimiento (no hablo de la cultura, que eso es otra cosa) tiene que reinventarse. No estamos en los 80. Ya hemos reconvertido otras industrias, ahora les toca al mundo del disco, el libro y las películas, que no hay que confundir con la música, la literatura y el cine.

El mejor ejemplo que se me ocurre es integrar a MegaUpload con la ley seca estadounidense. Es exactamente lo mismo: se prohibió vender alcohol legalmente y se siguió vendiendo ilegalmente. En esta analogía y no estoy acusando a nadie de nada,  Kim Schmitz sería Al Capone. Hay gente que pagaba una suscripción a MegaUpload para poder bajarse capítulos de series de televisión, discos o películas:

¡Señores de la industria! ¡Hay gente dispuesta a pagar!

¿Por qué entonces se pone todo tan difícil? Esta es una imagen clásica en internet, lo que obtengo si compro y lo que obtengo si me lo prestan (lo que la gente llama "piratear", uso que tampoco me gusta):
Lo que obtengo...
clic para agrandar

En efecto, se le quitan a uno las ganas de comprar. El resultado es que el dinero va a la gente que no se lo merece (como casi siempre).

Si tenemos discos duros multimedia tan baratos en el mercado, televisores con internet, tabletas, móviles inteligentes, lectores de libros electrónicos y cientos de dispositivos donde reproducir contenidos de entretenimiento ¿por qué la industria sigue intentando atarnos a lo físico? ¿Por qué es tan difícil comprar una edición electrónica de cualquier cosa? ¿Veremos el día en que los periódicos regalarán películas en una memoria USB en lugar de en un DVD? O mejor, un enlace para descargártelo en casa. ¿Podré algún día descargarme "Mujeres desesperadas" directamente de la página de la Fox y a un precio razonable?

Todo ha pasado por un cambio en las costumbres de consumo. Antes comprábamos discos y los poníamos una y otra vez en casa. Ahora los metemos en nuestros reproductores y cargamos con ellos. Porqué comprar entonces un soporte que no vamos a usar? Hasta hace poco seguía comprando discos de la gente de la que soy muy fan, ya no, el último de "La casa Azul" me lo descargué. En apenas tres minutos estaba escuchándolo, sin siquiera tener que calzarme para salir a la calle.


¿Se imaginan que hoy en día una autora decidiera no sacar su libro en edición electrónica "para que no lo pirateen"? -sí Lucía , va por ti-, entonces ¿cómo si no va a descargárselo la gente? Si no les das la opción comercial tendrán que ir a la no comercial. No puedes hacer que la gente vuelva a 1995. ¿Alguien tiene ya las cifras de lo que ha vendido Paul Auster de su último libro en España? Por si no lo sabéis hasta que llegue febrero, sólo se puede comprar en formato electrónico.

Como siempre se me apelotonan las ideas y me aturullo, no soy buen escritor, siempre lo he dicho, por eso conmino a los que saben escribir, les publican y les leen a que desarrollen más esta idea de MegaUpload y la ley seca, que no sé si ha apuntado alguien más [pues claro que sí, mirad comentarios]. En todo caso, dejadme enlaces en los comentarios.